El cliffhanger, un recurso argumental para tu novela.

El cliffhanger es un recurso o técnica argumental que usamos para crear expectación en el lector. Simplemente consiste en cortar una situación cuando ha llegado a su punto de tensión máxima para, más tarde, recuperar la acción y resolver el reto. Normalmente se sitúan al final de un capítulo o de un párrafo.

¿Qué es un cliffhanger? Una técnica para escribir tu novela


Según la Wikipedia:

Un cliffhanger (literalmente “colgando de un acantilado”, que también se puede traducir como “al borde del precipicio” o “al borde del abismo”) es un artificio narrativo mediante el cual la escena que normalmente, al final del capítulo de una obra de ficción que se espera que continúe en otra entrega, genera el suspense o la conmoción necesaria para hacer que el lector o auditor se interese en conocer el resultado o desarrollo de dicho efecto en la siguiente entrega.


Ejemplo: estamos en plena Francia napoleónica. Tenemos al protagonista en prisión, un general acusado de traicionar al emperador. Durante toda la obra, este general se ha ganado nuestra simpatía, ha conseguido que empaticemos con él y, además, ha sido capturado en el momento más inoportuno, haciendo algo digno de compasión. Amanece, un par de soldados entran en el calabozo y lo conducen hasta el paredón, frente a un pelotón de fusilamiento. Le tapan los ojos. ¡Carguen, apunten…! Y de repente, el siguiente párrafo o el siguiente capítulo empieza con un pasaje que aborda una situación distinta. Por ejemplo, somos testigos de cómo un mensajero corre como alma que lleva el diablo y lleva una orden para interrumpir la ejecución del condenado.

 

En cuanto hemos saltado de un pasaje a otro y hemos dejado a su suerte al preso, hemos visto un cliffhanger de manual. El autor ha creado expectativas porque ha dejado en suspense al lector.

 

Pero no todas las formas de dejar en suspense al lector son cliffhangers. No propiamente dichos, al menos. Hablamos de cliffhanger en momentos de gran tensión, normalmente cuando nos acercamos al clímax; durante el resto de la obra, podemos hablar simplemente de ganchos. Aquí la diferencia entre ambos conceptos está en la intensidad y el momento en que uno y otro aparecen.

Los ganchos son una forma de mantener en vilo al lector, pero por poco tiempo. Pueden funcionar en novelas largas o en series de novelas para que la atención del lector no decaiga. Como el resto de recursos argumentales para escribir una novela que tratamos en los vídeos anteriores, es un elemento más con el que puedes dinamizar tus historias.

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¿En qué tipo de ficción podemos usar ganchos y cliffhangers?

En cualquier tipo, especialmente en novelas de aventuras, thrillers, de terror, o incluso en el teatro. En este último caso, quizás sería más adecuado hablar de ganchos entre el final de una escena y el comienzo de la siguiente, y de cliffhangers, propiamente dichos, entre acto y acto.

¿Cuándo recurrir a esta técnica del cliffhanger?

Como cualquier técnica para escribir una novela, no es obligatorio usarlo. Puedes prescindir perfectamente de él. Pero si prefieres utilizarlo, te doy algunos consejos que quizás debas tener en cuenta.

No uses el cliffhanger justo en el momento de tensión máxima. Yo lo dejaría un poco antes de llegar a ese pico de tensión. Deja que esa tensión aumente un poco más después del cliffhanger. ¿Por qué? Porque así darás al lector un momento para que se recupere un poco de esa tensión acumulada y dispondrá de algo de tiempo para tener una visión global de lo que está sucediendo. Es como si, al escalar una montaña, llegáramos a un pequeño repecho y nos paráramos a recuperar energías antes de seguir ascendiendo un poco más, para llegar al pico antes de empezar a descender.

¿Cómo usar un cliffhanger con efectividad?

Un buen cliffhanger siempre ha de despertar la curiosidad del lector. Ha de animarle a seguir leyendo. Retrasas la acción para crear expectativas, por supuesto, y eso supone que no se imagine lo que le vas a contar. Para eso se necesita, también, que haya una trama sólida detrás; una trama bien estructurada que apoye ese cliffhanger. Si los conflictos narrativos tienen poco peso, si el estilo es vulgar y aburrido, o si los ganchos que has utilizado al final de cada capítulo son demasiado previsibles, ya te puedes devanar los sesos buscando un cliffhanger para el clímax, que probablemente el lector habrá abandonado el libro antes de llegar a ese punto, por lo que tu esfuerzo habrá sido en vano.

Asegúrate de que los objetivos del protagonista están muy claros para el lector. ¿Nunca te ha pasado que lees una historia, pero realmente no te enteras muy bien de los objetivos del protagonista? En esos momentos, te planteas, aunque sea de forma inconsciente, qué le motiva, qué busca.

Ten en cuenta que el lector no tiene una visión global de tu obra; no tiene la misma que tú, no al menos hasta que termine de leerla.

¿Has usado esta técnica en tu obra o novela? responde en los comentarios.

 

El cliffhanger, un recurso argumental para tu novela.



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