10 errores que lastran tu novela

¿Te has preguntado por qué tu novela no acaba de despegar? Tiene algo que no te gusta, pero no sabes qué es. Es posible que se la hayas ofrecido a un lector beta, pero tampoco sepa decirte cuál es el problema. Quizá cometas alguno de estos 10 errores que lastran tu novela:


 

1-No
hay conflicto entre tus personajes.

 

 

¿Vives
en un mundo donde reina la paz, la armonía… y tus vecinos, tus amigos, tus compañeros
de trabajo… son gente encantadora? ¿Verdad que no? Todos tenemos problemas,
conflictos… ¿Te has preguntado que quizá la falta de estos sea el obstáculo que
impida que tu novela funcione?

 

 

Sencillo esquema
de conflicto narrativo:

 

 

A quiere
algo

 

 

B no se
lo ofrece, incluso lo oculta

 

 

A lucha
por ello y lo consigue

 

 

B trata
de recuperarlo

 

 

Fácil, ¿verdad?
A partir de ahí puedes desarrollarlo, darle complejidad e intercalarlo con pequeños
conflictos de subtramas, por ejemplo.

 

2- Tus
personajes no tienen o no provocan emociones negativas.

 

 

No hay
tristeza, rabia, indignación. Simplemente las cosas pasan. ¿En tu novela, la
gente toma para quedar cafés, se enamora, se casa, tiene hijos y… Fin? ¡Enhorabuena!
Pero lo que resulta magnífico en el mundo real aburre en la ficción. ¿Quieres
que tus lectores sientan un variado abanico de sensaciones, tantos buenas como
malas, o te conformas con que vomiten arcoíris de colores desde que empiezan tu
libro hasta que lo terminan, si es que lo consiguen?

 

 

 Suele ocurrir que muchos autores hacen
introspección —ahondan en la personalidad de sus personajes— desde un
punto de vista social y humanístico. ¡Despierta, estás creando ficción! No tienes que embadurnar
de ética y civismo a tus personajes. Busca la parte oscura del ser humano y
transmítela a tus creaciones. ¡Aprovecha para desatar tu YO diabólico y jugar
con las emociones de los protagonistas! ¿Que no lo tienes? ¿Seguro? No nos lo creemos.

 

 

3- Falta ironía, doble sentido, humor…

 

 

Igual
que sin estos recursos no se entiende la interacción social a cierto nivel,
tampoco se entiende si no se dan entre tus personajes, a no ser que estos
pertenezcan a un cuento infantil (muy infantil) y sus personalidades no tengan
aristas.

 

 

 

 

Has de
poner a tus personajes contra las cuerdas. Haz que sufran, que tengan algo por
luchar. Eres su dios y tú mandas sobre ellos. Tú decides quién vive y quién
muere, y qué retos les vas a poner.

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5- No
has trazado arco de transformación definido. 
Al hilo del punto anterior,
sin arco de transformación, tus personajes no evolucionan. Son seres que no
solo tienen su propia personalidad, naturalmente, sino que no cambian de
actitud, lo cual ya no es tan natural.

 

 

6- Tus
diálogos son flojos
. Son…

 

 

A)     Refritos de guiones de
películas.

 

B)      Formulas de cortesía, dichos
populares y chascarrillos «ingeniosos» entre amigos.

 

C)      Una mezcla de ambos, que hace
que tu estilo se vuelva artificial y la historia acabe siendo ilegible.

 

7- No es legible..

 

Poner
demasiados signos de puntuación o, por el contrario, mostrarse tacaño con
ellos, va a entorpecer la lectura. El corrector editorial puede echarte una
mano en ese aspecto, pero no reescribir cada línea de tu libro porque no has colocado
ni un signo de puntuación en su sitio.

 

8- Repeticiones.

 

Todos
usamos modismos, muletillas…, pero debemos dejarlas a un lado al escribir, a menos
que formen parte del modo de expresarse de un determinado personaje.

 

9-
El presente «fantasma».

 

 

La
mayoría de historias están narradas en pasado, pero muchos autores cambian de
golpe al presente simple, para dar mayor realismo o más viveza a la acción. Cuando
esta disminuye en intensidad, vuelven a narrar en pasado. ¿Por qué? Raramente
este recurso suele producir efecto alguno, salvo el de distraer y confundir al
lector, que se preguntará por qué narices hay ahí un cambio de tiempo. ¿Quién
fue el genio al que se le ocurrió lo de cambiar de pasado a presente «para dar
más realismo» 

 

10-
¡Hay demasiados signos de exclamación! ¡Increíble!

 

 

¡Todo
el mundo sabe que los signos de exclamación se utilizan para indicar sorpresa,
miedo, emoción…! ¡¡¡Pero, cuando abusas de un recurso, este deja de
funcionar, y al lector le acaba dando igual que uses los signos de exclamación
o no!!!

 

 

Como
habrás observado, muchos de estos consejos los hemos explicado anteriormente,
aunque de forma aislada y con algo más de profundidad en posts monográficos. Si
quieres leerlos, no olvides pinchar en los enlaces.

Por:  @NLutefisk
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